Silueta Bilingual Magazine


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Jardinería Como Un Proceso


Por Judy Brinkerhoff
Traducción: Gustavo Arizmendi

En un recién día asoleado y tibio, una de esas tardes finas Californianas, cuando uno trae puesta tan solo una camiseta, y se pregunta como se encontraran sus familiares en las partes frías del medio-oeste, con su primera nevada de la estación, me encontraba perezosamente platicando con un amigo y de manera casual apunte hacia una gran cantidad de salvias floreadas, que yo había plantado el día anterior, notando el brillante, color azul de cielo que las flores vestían. Mi amigo miro hacia mi, dudoso. "Si, están preciosas, Judy, pero ¿cuando vas a TERMINAR?

Me imagino que si mi amigo fuera jardinero, nunca habría hecho esa pregunta. Yo le dije a el, "jardineros nunca llegan a terminar. Nosotros somos jardineros porque nosotros amamos el proceso. Nosotros no somos jardineros para TERMINAR."

En el transcurso del día, yo me puse a pensar más en lo que había dicho. Me puse una prueba yo sola, me imagine que estaba siendo transportada a un jardín que estaba considerado como "TERMINADO." Yo conjure un prado bien manicurado, rodeado de plantíos perfectos de perennials 'plantas de todo el año.' Yo vi macetas en la parte de enfrente de la casa, con hiedra sobresaliendo de ellas, yo pinte un fresco jardín de helechos y otros arbustos que adoran la sombra, y la mantuve en su perfección adentro de un limite con cerca.

Después yo trate de entrar a este jardín de fantasía, donde ningún cambio llegaría a ser necesario, todo estaba exactamente en su lugar, y lo único que necesitaría seria una regada y cortada de vez en cuando. No me pude llegar a "ver" yo misma en esa imagen.

Yo tengo que aceptar, que en el transcurso de los años, la imagen de mi jardín llegara, poco a poco a cambiar. La añadidura de plantas que toleran la sequía en mi paisaje, a atraído las felicidades relacionadas con un jardín que re quiere un mantenimiento bajo. Por decir, para mi es mas atractivo la idea de cubrir mi ladera con bajos montones de arbustos de coyote, en lugar de plantar conjuntos de fresas que requieren un alto mantenimiento. ¿Pero acabar? ¿TERMINAR? No lo puedo imaginar.

Los jardineros gozan al comprar plantas, cambiando plantas, dividiendo perennials que ya están establecidas, haciendo nuevos hoyos, respirando el aroma de la tierra mientras se encuentran de rodillas para arrancar las malas hierbas alrededor de una planta favorita.

Los jardineros no pueden resistir el no parar en un invernadero, "solo para ver que se encuentra ahí." Nosotros nunca nos retiramos sin comprar algo, y la mayoría de las veces, es una planta que nunca antes habíamos visto. Una ola de emoción siempre nos ataca después de plantarla. ¿Donde la plantare? ¿Que es lo que tengo que cambiar? No me puedo aguantar a que florezcan!

Los catálogos son leídos con cuidado, jardines de fantasía sobresalen en la mente, llenando nuestros sentidos con fragancias imaginables, textura de hojas y el brillo obtenido al florecer. Si nuestro jardín fuera TERMINADO, las fantasías se secarían.

Nosotros amamos y criamos nuestras plantas con pasión paternal, pero amamos el proceso de jardinería también, si no más. Implica todos los sentidos. El solo acto de jardinería es saludable. Nos quita la tensión, nos ayuda a olvidar nuestras preocupaciónes y hace encenderse nuevamente nuestro parentesco con la tierra.

Nosotros nos perdemos en la alegría de el momento. Trabajar sin orden ni sistema en el jardín es una forma de meditación que nos trae paz y una sensación de realización. Jardinería, con su sentido de urgencia, nos da una forma de medir el impacto que nuestra lucha crea en el medio ambiente.



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